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Cómo preparar una oración

Cómo preparar una oración

Cómo armar una oración para las diferentes etapas.

Diferentes maneras de rezar.

Encuentro de Formación de Dirigentes 2019 – Córdoba

  • Algo muy importante a tener en cuenta, es que la oración es un don de Dios. Es algo que se nos concede, que nosotros podemos desear, y pedir, y buscar, pero que nos es concedido por Dios. La ventaja de esto es que Dios siempre quiere hablarnos, escucharnos, estar con nosotros. Nuestra tarea es disponernos, esperarlo.
  • Es un diálogo de AMOR.
  • Cada persona tiene un modo propio. Pero podemos orar en comunidad, compartir una espiritualidad, un modo de encontrarnos con Dios.
  • A lo largo de nuestra vida vamos cambiando nuestra manera de comunicarnos y por lo tanto también nuestra forma de orar. Nuestra oración tiene que ir madurando conforme crecemos (“Jesús crecía en estatura, edad y gracia delante de Dios y de los hombres”), para que vaya iluminando nuestra vida presente.
  • No podemos tener 15 y rezar como a los 4, ni viceversa. Además, siendo que hay diversos modos de orar, en todo está de fondo el diálogo con Dios. Sea que le pidamos, que le agradezcamos, que lo alabemos, … no podemos olvidarnos que estamos ante Alguien que es nuestro interlocutor. Él es Dios.
  • Por lo tanto, en cada etapa de nuestra vida, en la oración es necesario el escuchar la voz de Dios para dejarlo que ilumine mi presente.  Mi presente de niño, mi presente de pre-adolescente, mi presente de adolescente, mi presente de joven, de adulto, de adulto mayor. Y también, en cada caso, mi presente concreto de lo que está pasando por mi vida en cada momento. ¡¡¡Guaaaau!!!
  • Por lo tanto, no se trata sólo de hablar: Dice Jesús en el Evangelio cuando le piden los discípulos que les enseñe a orar: “No hablen mucho como hacen los paganos, que creen que por mucho hablar serán escuchados. No hagan como ellos, porque el Padre que está en el cielo sabe bien qué es lo que les hace falta, antes de que se lo pidan” (Mt. 6,7-8).
  • La clave será poner en relación con Dios, Mirar al Padre, mirar a Jesús, oírle, oír la voz del Espíritu, oír la Palabra, escucharlo, … También puedo dialogar con María y los santos…
  • Las actitudes básicas necesarias serán la FE y la HUMILDAD.
  • ¿Por qué la Fe? Por todo lo que dijimos antes, porque estamos buscando a Dios en quien creemos.
  • ¿Por qué la humildad? Porque la humildad es estar en la verdad sobre sí mismo. Tanto para la oración personal como para la comunitaria.

Si, por ejemplo, me toca preparar la oración para un grupo, necesitamos estar en humildad respecto de ese grupo:

¿son niños? ¿Son jóvenes? ¿Son ancianos?..

 ¿Qué tenemos para agradecer? … ¿Están pasando por alguna situación especial? ¿Estamos necesitando algo en especial? ¿Estamos unidos? ¿Estamos desunidos? ¿Estamos contentos?

Desde nuestra espiritualidad mercedaria: ¿de qué necesitamos ser liberados? ¿Por qué cautivos queremos inerceder?…

  • Hay distintas formas: oración vocal, oración interior, oración de acción de gracias, de petición, de alabanza, meditación, contemplación, consideración… Ponen en juego distintas “capacidades” de la persona.
  • Respecto a la oración personal,  nos puede servir lo del Fariseo y el Publicano

“Y refiriéndose a algunos que se tenían por justos y despreciaban a los demás, dijo también esta parábola: «Dos hombres subieron al Templo para orar; uno era fariseo y el otro, publicano. El fariseo, de pie, oraba así: «Dios mío, te doy gracias porque no soy como los demás hombres, que son ladrones, injustos y adúlteros; ni tampoco como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago la décima parte de todas mis entradas». En cambio el publicano, manteniéndose a distancia, no se animaba siquiera a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: «¡Dios mío, ten piedad de mí, que soy un pecador!». Les aseguro que este último volvió a su casa justificado, pero no el primero. Porque todo el que se ensalza será humillado y el que se humilla será ensalzado». (Lc. 18, 9-14)

Es decir, ante Dios no puedo fingir, ni ocultarme. De nada sirve.

Y cuando hablo con Dios de los otros ¿qué suelo decir?.

Cuando leo la Palabra, primero que me interpele a mí, no “a ese otro, a los demás hombres”.

Mirarme como Dios me mira.

  • Para la oración comunitaria, Jesús dice varias cosas también para enseñarnos a orar…
  • No hagan como los hipócritas. No oren para ser vistos. “Cuando ustedes oren, no hagan como los hipócritas: a ellos les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa. Tú, en cambio, cuando ores, retírate a tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.” (Mt. 6, 5-6)

No quiere decir que no nos tienen que ver, sino que nuestra finalidad no sea el que nos vean, sino estar con nuestro Padre. La habitación de nuestro corazón es sólo accesible al Padre que ve en lo secreto. Tanto si estamos solos como si estamos en comunidad: desde el centro.

Rezar antes de preparar una oración para otros. Pedirle al Espíritu Santo que nos ilumine, nos inspire.

  • El Padrenuestro: “Ustedes oren de esta manera: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino, que se haga tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos han ofendido. No nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del mal. (Mt. 6, 9-13)

Desde lo profundo de la interioridad, pero en comunidad, es NUESTRO Dios, NUESTRO pan, NUESTRAS ofensas, NOSOTROS perdonamos, NO NOS DEJES caer, libraNOS del mal. Nos tiene que llevar a un sentido de comunidad y fraternidad. Cuando recitamos juntos una oración, ir deseando de corazón eso que pedimos, y si lo deseamos, procurarlo, en la medida que podamos.

  • Dejen que los niños vengan a mí y no se lo impidan: “También le presentaban a los niños pequeños, para que los tocara; pero, al ver esto, los discípulos los reprendían. Entonces Jesús los hizo llamar y dijo: «Dejen que los niños se acerquen a mí y no se lo impidan, porque el Reino de Dios pertenece a los que son como ellos. Les aseguro que el que no recibe el Reino de Dios como un niño, no entrará en él”. (Lc. 18, 15-17)

Los niños se acercan a Jesús con todo su ser, van a que Jesús los toque, con espontaneidad, con humildad.

Los niños oran a su medida. No podemos estar a los retos en la oración. Si estamos a los retos (como los apóstoles del texto) preguntémonos por qué, preguntemos a Jesús qué hacer, pero no impidamos con nuestra actitud, que Jesús esté con los niños. Si le pedimos a un niño estar demasiado tiempo atento a algo que no entiende, se distraerá, y no le servirá de oración.

Tenemos que permitirle poner en juego todo su ser:

cantar, moverse con las alabanzas, hacer silencio (iniciarlos en el silencio),

escuchar la Palabra de Dios con textos que sean comprensibles por ellos,

explicar la Palabra, buscar el diálogo, conectar con su realidad presente,

si saben leer que lean, si no saben (y si saben, también), buscar sus otros lenguajes: imágenes, música, danza, tocar una imagen, peregrinar, dar la mano al hermano…, gestos concretos.

Poner signos que ornamenten el lugar y que ambienten la oración.

Incluso si es breve como la oración de inicio, que suele ser cantada, o vocal, generar la conciencia de que estamos en presencia de Jesús.

(Y… Jesús dice que para entrar al Reino de Dios hay que hacerse como niños, así que todos ejercitarnos en esa transparencia y “amor con todo” ante Dios)

  • Zaqueo, la multitud le impedía ver a Jesús. Cuando preparamos la oración comunitaria, tenemos que procurar que los presentes no se queden afuera. Lo bueno de Zaqueo es que quería ver a Jesús, y venció el obstáculo. (Jesús, obvio, que lo quería ver a él).

Pensar:

¿Qué cosas le obstaculizan a mi grupo, encontrase con Jesús en el momento de oración? ¿Qué obstáculos habrá que vencer?

¿Cuál es la “estatura” de quienes están en mi etapa, o en mi grupo?

Porque cada uno tendrá que poder abrir la puerta de su corazón.

  • Si vas caminando con tu ofrenda ante el altar… reconciliación. (Mt. 5, 23-26)
  • Oren sin cesar, … con himnos, salmos y cánticos inspirados. (Efesios 5, 17-20)

Busquemos los recursos que nos ayuden a la oración:

textos bíblicos, salmos, cantos,

videítos, gestos, testimonios…,

escribir, pintar, cantar, contemplar,

moverse, abrazarse, saludarse, conversar, hablar…

  • Escuchen… El que tenga oídos para oír que oiga. (Mc. 4,3-9, Mt. 13,9; Mt 13, 3-58) Es central dejarnos aconsejar por Dios en su Palabra, en las Sagradas Escrituras, y crecer en la capacidad de ir escuchando, en la parábola de la vida, la voz de Dios en cada acontecimiento.
  • Cada uno con el don que ha recibido… (1Pe 4, 10-11)

“Pongan al servicio de los demás los dones que han recibido, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. El que ha recibido el don de la Palabra, que la enseñe como Palabra de Dios. El que ejerce un ministerio, que lo haga como quien recibe de Dios ese poder, para que Dios sea glorificado en todas las cosas, por Jesucristo. ¡A él sea la gloria y el poder, por los siglos de los siglos! Amén.”

¿Cómo podemos prepara entre todos, una oración comunitaria?

¿Qué dones tenemos para ofrecer?

¿Qué pueden hacer los chicos en la oración? Todo para gloria de Dios.

  • ¿Qué quieres que haga por ti? (Mc. 10,51)
  • Perseveraban en la oración en común, con María, la Madre de Jesús…  (Hch. 1, 14) En la oración vamos creciendo, vamos progresando, es un proceso el aprender a orar. “El Espíritu sopla donde quiere…”. No es una actividad de un día, sino el oxígeno del alma. Es vital.
  • Permanezcan en mí… Sin mí nada pueden hacer. (Jn 15, 4-5)
  • Vengan a mí los que están cansados y agobiados… y yo los aliviaré…Aprendan de mí que son paciente y humilde de corazón… (Mt. 11,28-30)
  • Jesús oraba siempre.

Entonces: ¿Cómo armar una oración?

Qué momentos tenemos en el encuentro más propicios para la oración.

¿Qué lugares son adecuados en mi centro?

¿Cómo ornamentamos el lugar?

¿Cuál es el “tema” de la oración?

¿Nos gusta cantar? ¿Qué canciones elegimos para la oración?

¿Cuánto es el tiempo que podemos dedicarle en el encuentro? ¿En todos los encuentros lo mismo?

¿Tenemos alguna oración vocal que solemos hacer? ¿Vamos variando?

¿Qué pasa con el “poner intenciones”?

¿Cómo escuchamos la Palabra? ¿cómo elegimos textos para la oración?

Si nos cuesta serenarnos: ¿Qué recursos usamos?

¿Hacemos adoración? ¿con todas las edades? ¿cómo lo guiamos?

Sugerencias:

  1. De acuerdo al tema del día.
  2. Prever signos que ornamenten el lugar, de acuerdo al tema.
  3. Si es en la capilla, buscar que estemos cómodos, que el centro sea Jesús, que la postura permita permanecer. (por ejemplo, estar todos parados durante mucho tiempo puede ser incómodo para concentrarse. Estar todos amontonados puede llevar a molestarse unos a otros…)
  4. Aprovechar los momentos de cantos de alabanza para hacer caer en la cuenta que estamos haciendo un modo de oración.
  5. Ejercitar de a poco la iniciación al silencio y la interioridad. Con los más chicos hacer caer en la cuenta de que Dios escucha nuestros corazones, nuestros pensamientos.
  6. Evitar que parezca una clase.
  7. Puede servir de vez en cuando tener un soporte escrito del texto bíblico, o la letra de una canción, o la pregunta de reflexión, o la imagen a contemplar, o un simple papel para escribir o dibujar algo de lo que vamos rezando.
  8. La compartida no debe ser forzada. Comparte el que quiere.
  9. Prever con anterioridad la música, los signos, para que los dirigentes también puedan hacer oración y no se ande de un lado al otro en el momento de oración.
  10. Si es una oración breve al inicio del encuentro procurar que todos estén “en órbita” y que se escuche lo que se lee.
  11. Revisar los textos cuando se trata de niños, analizando que las palabras sean comprensibles para ellos.
  12. Las visitas breves a la capilla ayudan a disponer el corazón ante Dios de manera diferente.
  13. Las imágenes que elegimos para la oración, que puedan “leerse” que “reflejen” el mensaje. Por ejemplo, un ícono Bizantino a un niño no le suele transmitir la alegría del Evangelio, no lo puede decodificar en la manera que lo pintó el autor. Hay muchas imágenes que son simbólicas y que los chicos las pueden tomar a modo literal, ejemplo: Fano.
  14. Es importante integrar los sentimientos y vivencias en la oración, pero … guarda con escarbar la llaga, con quedar atrapados en lo morboso de las lamentaciones…
  15. Para que un dirigente pueda preparar una oración, tiene que orar primero con eso que está preparando.
  16. Si buscamos textos bíblicos en internet, ver que estén traducidos de manera cercana a nuestro lenguaje.

Encuentro de Formación de Dirigentes 2019

Hna. Paula Loizaga  – 11:15  a 13:15hs

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