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CRISOL – SIGNIFICADO DEL ESCUDO

CRISOL – SIGNIFICADO DEL ESCUDO

El Espíritu Santo que vivifica continuamente a la Iglesia, y suscita nuevas respuestas, hizo surgir la inquietud de proyectar más intensamente la riqueza de nuestra espiritualidad mercedaria en niños y jóvenes de nuestros colegios y obras. La misma comenzó a cristalizarse a través del Movimiento CRISOL en 1975.

            Recibió esta denominación teniendo en cuenta la fragilidad y limitaciones humanas para llevarla a cabo, y a la vez, la posibilidad de manifestar la acción de la gracia por la participación en el grupo.

  • Significado de la palabra “Crisol”

Es una vasija de barro que sirve para fundir o purificar los metales

(ver la explicación que está al final del texto, última página).

  • Significado del Escudo del Movimiento Crisol de Redención
  • CRISOL (vasija de barro):

Simboliza a todo el grupo constituido por cada miembro, dispuesto a dejarse modelar por la acción de Dios, que vive una experiencia de Fe y se compromete en la caridad redentora, bajo la guía de sus Dirigentes y Asesora.

Jeremías 18, 1-6:

“Palabra que llegó a Jeremías de parte del Señor, en estos términos: «Baja ahora mismo al taller del alfarero, y allí te haré oír mis palabras». Yo bajé al taller del alfarero, mientras el trabajaba en el torno. Y cuando la vasija que estaba haciendo le salía mal, como suele pasar con la arcilla en manos del alfarero, él volvía a hacer otra, según le parecía mejor. Entonces la palabra del Señor me llego en estos términos: ¿No puedo yo tratarlos a ustedes, casa de Israel, como ese alfarero? –oráculo del Señor–. Sí, como la arcilla en la mano del alfarero, así están ustedes en mi mano, casa de Israel.”

Dios necesita de todos nosotros( todas las etapas)  para derramar su Amor (redención) a todas las personas que se encuentren con nosotros.

 2 Corintios 4, 6-7

«Pero este tesoro lo llevamos en vasijas de barro, para que todos vean que una fuerza tan extraordinaria procede de Dios y no de nosotros»

Nos recuerda el tiempo en que la gente guardaba sus monedas de oro en un cacharro de barro cocido, más o menos grande y después sellaban la boca con más barro. ¡Cristo vive en mí! ¡Él es el tesoro! y nosotros somos los recipientes, el vaso de barro. 

Si realmente queremos que Dios nos moldee y forme, debemos dedicar tiempo a escuchar su Palabra de modo que nos hagamos flexibles y moldeables. Su palabra es el agua que nos humedece y nos suaviza.

Jesús tiene que ser Señor y Salvador de nuestra vida. Él sigue constantemente formándonos y moldeándonos para que el resultado final sea el que Él quiere.

  • FUEGO:

Es el amor de Cristo que transforma la propia vida hasta adquirir sus mismos sentimientos. Su Espíritu Santo, el Amor de Dios que habita nuestro corazón:

 “Todos los que son conducidos por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. Y ustedes no han recibido un espíritu de esclavos para volver a caer en el temor, sino el espíritu de hijos adoptivos, que nos hace llamar a Dios “Abbá”, es decir, Padre. El mismo espíritu se une a nuestro espíritu para dar testimonio de que somos hijos de Dios. Si somos hijos, también somos herederos, herederos de Dios y coherederos de Cristo, porque sufrimos con él para ser glorificados con él.”

Rom 8, 14-17

En cada paso de nuestra vida es el Espíritu Santo que nos mueve desde adentro hacia el bien. Son impulsos hacia Dios, hacia el bien, hacia la felicidad. Por eso ya no estamos más solos: Dios está en nosotros.

Un símbolo del Espíritu Santo es “el fuego. Simboliza la energía transformadora de los actos del Espíritu Santo. El profeta Elías que «surgió como el fuego y cuya palabra abrasaba como antorcha» (Si 48, 1), con su oración, atrajo el fuego del cielo sobre el sacrificio del monte Carmelo (cf. 1 R 18, 38-39), figura del fuego del Espíritu Santo que transforma lo que toca.”

 El fuego del Espíritu no destruye, sino que transforma, renueva, purifica, da calor y quita la frialdad del corazón. 

“Juan Bautista, «que precede al Señor con el espíritu y el poder de Elías» (Lc 1, 17), anuncia a Cristo como el que «bautizará en el Espíritu Santo y el fuego» (Lc 3, 16), Espíritu del cual Jesús dirá: «He venido a traer fuego sobre la tierra y ¡cuánto desearía que ya estuviese encendido!» (Lc 12, 49).”

 Dios es amor y el Espíritu Santo es el amor que también nos mueve desde adentro a amar como Jesús mismo amó.

 “Bajo la forma de lenguas «como de fuego», es como el Espíritu Santo se posó sobre los discípulos la mañana de Pentecostés y los llenó de Él (Hch 2, 3-4). La tradición espiritual conservará este simbolismo del fuego como uno de los más expresivos de la acción del Espíritu Santo (cf. San Juan de la Cruz, Llama de amor viva). «No extingáis el Espíritu»(1 Te 5, 19).”

  • METALES:

Dentro de un “crisol” se funden metales valiosos, y se purifican de todo lo que pueda tener mezclado y no sirve.

Los metales simbolizan a cada crisolista dispuesto a tener en su vida los Valores de Jesús,  renunciando a todo aquello que no le permite vivir su propia identidad mercedaria, vivir la libertad de los hijos de Dios.

El amor de Dios (simbolizado en el fuego, el Espíritu de Dios) purifica en nosotros todo lo que no deja ver el tesoro de la Gracia del Espíritu Santo en nuestros corazones. “llevamos un tesoro en vasijas de barro” (2Co 4, 7). Ese tesoro es la Fe, la Esperanza y la Caridad.

Los valores de Jesús son todas las cosas que él eligió vivir: la caridad, la verdad, el respeto, el perdón, la laboriosidad, la justicia, la paz, etc

1 Pe 1, 1-9. 14-17.22-25

Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, que en su gran misericordia, nos hizo renacer, por la resurrección de Jesucristo, a una esperanza viva, a una herencia incorruptible, incontaminada e imperecedera, que ustedes tienen reservada en el cielo. Porque gracias a la fe, el poder de Dios los conserva para la salvación dispuesta a ser revelada en el momento final. Por eso, ustedes se regocijan a pesar de las diversas pruebas que deben sufrir momentáneamente: así, la fe de ustedes, una vez puesta a prueba, será mucho más valiosa que el oro perecedero purificado por el fuego, y se convertirá en motivo de alabanza, de gloria y de honor el día de la Revelación de Jesucristo. Porque ustedes lo aman sin haberlo visto, y creyendo en él sin verlo todavía, se alegran con un gozo indecible y lleno de gloria, seguros de alcanzar el término de esa fe, que es la salvación.

Como hijos obedientes, no procedan de acuerdo con los malos deseos que tenían antes, mientras vivían en la ignorancia. Así como aquel que los llamó es santo, también ustedes sean santos en toda su conducta, de acuerdo con lo que está escrito: Sean santos, porque yo soy santo. Y ya que ustedes llaman Padre a aquel que, sin hacer acepción de personas, juzga a cada uno según sus obras, vivan en el temor mientras están de paso en este mundo.

Por su obediencia a la verdad, ustedes se han purificado para amarse sinceramente como hermanos. Ámense constantemente los unos a los otros con un corazón puro, como quienes han sido engendrados de nuevo, no por un germen corruptible, sino incorruptible: la Palabra de Dios, viva y eterna. Porque toda carne es como hierba y toda su gloria como flor del campo: la hierba se seca y su flor se marchita, pero la Palabra del Señor permanece para siempre. Esta es la Palabra que les ha sido anunciada, la Buena Noticia.

  • ESCUDO MERCEDARIO:

Significa la obra de la Merced, la REDENCIÓN, la caridad redentora al servicio de la Fe, es una característica propia del Movimiento.

1 Pe 1, 3. 18-21

Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, que en su gran misericordia, nos hizo renacer, por la resurrección de Jesucristo, a una esperanza viva, a una herencia incorruptible, incontaminada e imperecedera, que ustedes tienen reservada en el cielo.

Ustedes saben que fueron rescatados de la vana conducta heredada de sus padres, no con bienes corruptibles, como el oro y la plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, el Cordero sin mancha y sin defecto, predestinado antes de la creación del mundo y manifestado en los últimos tiempos para bien de ustedes. Por él, ustedes creen en Dios, que lo ha resucitado y lo ha glorificado, de manera que la fe y la esperanza de ustedes estén puestas en Dios.

  • CÍRCULO COLOR CELESTE DEL FONDO:

Significa la Iglesia. El Movimiento Crisol está dentro de la vida de la Iglesia, y no puede estar separado de ella, sino que la pertenencia a Crisol nos hace miembros activos en la Iglesia de Cristo.

Ver Hch 2 1-6. 14.22-24. 37.44-47

 Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De pronto, vino del cielo un ruido, semejante a una fuerte ráfaga de viento, que resonó en toda la casa donde se encontraban. Entonces vieron aparecer unas lenguas como de fuego, que descendieron por separado sobre cada uno de ellos. Todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en distintas lenguas, según el Espíritu les permitía expresarse. Había en Jerusalén judíos piadosos, venidos de todas las naciones del mundo. Al oírse este ruido, se congregó la multitud y se llenó de asombro, porque cada uno los oía hablar en su propia lengua.

Entonces, Pedro poniéndose de pie con los Once, levantó la voz y dijo: «Hombres de Judea y todos los que habitan en Jerusalén, presten atención, porque voy a explicarles lo que ha sucedido. Israelitas, escuchen: A Jesús de Nazaret, el hombre que Dios acreditó ante ustedes realizando por su intermedio los milagros, prodigios y signos que todos conocen, a ese hombre que había sido entregado conforme al plan y a la previsión de Dios, ustedes lo hicieron morir, clavándolo en la cruz por medio de los infieles. Pero Dios lo resucitó, librándolo de las angustias de la muerte, porque no era posible que ella tuviera dominio sobre él.

Al oír estas cosas, todos se conmovieron profundamente, y dijeron a Pedro y a los otros Apóstoles: «Hermanos, ¿qué debemos hacer?». Pedro les respondió: «Conviértanse y háganse bautizar en el nombre de Jesucristo para que les sean perdonados los pecados, y así recibirán el don del Espíritu Santo. Porque la promesa ha sido hecha a ustedes y a sus hijos, y a todos aquellos que están lejos: a cuantos el Señor, nuestro Dios, quiera llamar».

Todos los creyentes se mantenían unidos y ponían lo suyo en común: vendían sus propiedades y sus bienes, y distribuían el dinero entre ellos, según las necesidades de cada uno. Intimamente unidos, frecuentaban a diario el Templo, partían el pan en sus casas, y comían juntos con alegría y sencillez de corazón; ellos alababan a Dios y eran queridos por todo el pueblo. Y cada día, el Señor acrecentaba la comunidad con aquellos que debían salvarse.

  • LETRA “M”:

Representa a María, nuestra Madre de la Merced, a quien confiamos nuestras vidas y misión.

Juan 19, 25-27

Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien el amaba, Jesús le dijo: «Mujer, aquí tienes a tu hijo». Luego dijo al discípulo: «Aquí tienes a tu madre». Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa.

  • Cada letra de la palabra CRISOL:

Expresa una actitud o virtud que posibilita a cada miembro la vivencia de las notas propias de la espiritualidad mercedaria:

C ARIDAD

R ECONCILIACIÓN

I DENTIDAD

S ERVICIO

O RACIÓN

L IBERTAD

Acerca de Caballito

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