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Lema 2016


Explicación Logo y Lema

lema_2016_bannerEl logo y lema que dará cohesión a la actividad pastoral congregacional de este año constituye una secuencia lógica y progresiva de crecimiento espiritual, comunitario y pastoral, respecto de lo que fuimos reflexionando juntos, como familia mercedaria en los tres años anteriores.

Cuando comenzamos a implementar esta metodología, el primer paso a dar fue tomar conciencia de los diferentes grupos, estamentos y movimientos que conforman esta familia. Y al conocernos mejor entre nosotros, afianzar los vínculos, sentirnos cercanos, hermanos, compartiendo la misma riqueza del carisma que nos identifica.

Al reconocernos como comunidad creyente, hijos de un mismo Padre creador que nos ama indiscriminadamente, tomamos conciencia de nuestra necesidad de liberarnos de todo aquello que no nos permite vivir libremente como hijos de Dios, amándonos entre nosotros porque Dios nos ama y está en el corazón de cada uno. Trabajamos durante el 2015 para alcanzar la redención que nos ganó Jesús, dejando atrás todo lo que atenta contra nuestra dignidad (el odio, el rencor, las envidias, las mentiras, las injusticias que guardamos en el corazón), porque nos amamos en el amor de Dios.

En el año 2016, y continuando con el plan pastoral congregacional, queremos salir al encuentro de nuestros hermanos, fuera de nuestras comunidades, para llevarles la alegría de la redención que hemos descubierto y queremos compartir.

La imagen central de nuestro logo es una mano abierta que expresa el deseo de compartir generosamente la riqueza espiritual que recibimos por misericordia de nuestro Padre Dios. Una mano de entrega, de compromiso, de trabajo. Una mano como la de cualquiera, la nuestra, la tuya, la de tu hermano. Una mano abierta, que transformada en paloma se hace gesto de libertad.

La multiplicidad de colores manifiesta la diversidad de los dones que como comunidad Mercedaria hemos recibido, hicimos fructificar trabajando juntos y ahora somos enviados a compartir. Y es también signo de alegría, de vitalidad, de dinamismo.

Cada uno de estos colores marcan el camino hacia dónde vamos, hacia lo que buscamos, hacia lo que perseguimos y a lo que como comunidad queremos compartir con cada hermano en situación de cautividad: la libertad, que nos ha sido concedida, libertad que construimos día a día, Libertad que sólo se alcanza aceptando y viviendo la Redención de Jesús.

La paloma negra, nos recuerda que nunca seremos totalmente libres, que debemos seguir trabajando para conquistar nuestra propia libertad y las de nuestros hermanos. Siempre habrá alguien que necesite nuestra mano abierta compartiendo la redención.

Por eso el Señor nos invita…

“Yo oí la voz del Señor que decía: «¿A quién enviaré y quién irá por nosotros?». Yo respondí: «¡Aquí estoy: envíame!»». (Is 6,8)

“Irás adondequiera que te envíe, y proclamarás todo lo que yo te mande. No les tengas miedo, porque estaré contigo para protegerte”. (Jer 1,7)

“Lo que hemos visto y oído, se lo anunciamos también a ustedes”. (1Jn 1,3)
«Vayan por todo el mundo y anuncien la Buena Nueva a toda la creación”. (Mc 16,15)

Que estos textos bíblicos nos acompañen en el camino que emprendemos y durante todo el año, para hacer realidad el Reino de Dios entre nosotros.

MARÍA TUYA ES LA GLORIA, DIRIGE LA OBRA.

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